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Se puede decir que dieron una amplia vuelta poligonal alrededor de lo que hoy es el cuadruple punto de contacto de los estados de Utah, Arizona, Nuevo México y Colorado. Fueron ellos, naturalmente, los primeros Europeos en explorar esta zona.

Y por su iniciativa, hasta hoy disfrutan de una abundancia - una desproporcionada abundancia, podría parecer - de topónimos conmemorativos locales: de levante a poniente, un río Escalante, un pueblo Escalante, una corniza Escalante, un valle Escalante, un desierto Escalante. Extrañamente, nada de Domínguez.  Extrañeza que nos sugiere, hasta impone, una corrosiva duda: ¿no fueron los dos frailes de nuestra fuente de información un solo fraile, de apellido "Domínguez y Escalante", según la costumbre española de unir el apellido del padre y el apellido de la madre en el apellido del hijo? Por otra parte, sería extraño que hubiese salido un solo fraile. ¿Cómo será la cosa?

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Esta mañana, al abrir la puerta, nos sentimos otra vez envueltos por la tupida fragancia del mar de salvia alrededor de nosotros; es tan poderosa y penetrante que el olfato no se acostumbra.

En el par de horas que nos tardó prepararnos, cada minuto, hasta el último, estuvimos conscientes del perfume como en el primer minuto.

Apenas salimos, y ya tuvimos que sorprendernos. Vimos un motel anunciando que cada habitación tiene un baño "y medio". ¿Un baño "y medio" - qué puede ser eso?  Vamos a preguntar.

El baño "y medio" resultó ser simplemente lo que nosotros llamamos un baño completo, o sea con bañadera. Y lo que ellos llaman baño completo, sin el "medio baño", sería lo que nosotros llamamos un baño incompleto, o sea con la pileta y el inodoro pero sin ducha, y sin bañadera. Ahora, pensándolo bien, nos damos cuenta de que no teníamos que habernos sorprendido tanto, porque ya vimos, en otras oportunidades, departamentos medidos en medias-habitaciones, por ejemplo, departamentos de dos habitaciones "y media".

Llegamos a nuestra meta de hoy, el cañón Bryce. A primera vista, parece bastante espectacular, tanto en formas como en colores.  Veamos.

Bueno, lo que creíamos que iba a ser una pasadita de media hora, o una hora a lo sumo, nos llevó ... ocho horas. Sí, pasamos ocho horas en el mal-llamado cañón Bryce; y está anocheciendo; si no, probablemente nos hubiéramos quedado >>>>>>>>