español english français česky

La pregunta irresistiblemente primera, no sabemos si por fácil frivolidad o verdadera substancia, es: ¿por qué ocurrió, y cómo puede haber ocurrido, el nombramiento de América aquí, en este rincón serrano, parroquial, mediterráneo, a centenares de kilómetros del mar más cercano, a 1.600/1.700 kilómetros de los focos descubridores ibéricos - y teniendo en cuenta, además, que los kilómetros de aquel entonces eran bien otra cosa que los kilómetros de hoy - en vez de haber ocurrido en algún centro de la fiebre descubridora ibérica?

Y con la respuesta, empieza a desovillarse todo lo demás.

Descubrimos que lo que, hoy, es una discreta provincia, satélite de un mundo exterior, era, entonces, su propio mundo con efervescencia y tentáculos hoy inimaginables para quien no sabe.

En cuanto a tentáculos, la Lotaringia de entonces, antepasada de la sosegada Lorraine de hoy, tenía por señor al Duque René II, quien, al mismo tiempo, a más de varias menudencias, tenía intereses hereditarios, en el ducado de Anjou, y más lejos, en el condado de Provence, y más lejos, en el reino de Nápoles y Sicilia, y más lejos, en ... Jerusalén.

En cuanto a efervescencia, no solamente el duque guerreaba en tierras lejanas sino que esta propia Lotaringia era un asombroso, paradigmático, centro de la ley de la selva internacional - siempre en acecho para ser predador, siempre en defensa para no ser prey - tratando de anexar vecinos por cualquier medio oportunístico, aunque conquista fuese, y cuidándose de no ser tragado por alguno de los grandes predadores con sus ojos y apetito puestos en Lotaringia - desde el oeste, el rey de proto-Francia, y desde el sur y norte, el duque de Borgoña, con territorios desde la frontera suiza hasta el condado de Holanda, y con una corte más fastuosa que la del rey de proto-Francia; (por parte de proto-Alemania, no había peligro en ese momento porque proto-Alemania ya tenía algunos derechos, jurídicos y financieros, en Lotaringia).

Tuvimos la oportunidad de enterarnos de los acontecimientos en, y alrededor de, Lotaringia en las décadas anteriores y posteriores a 1507. Una complejidad tal que haría falta el enredo de varias tramas de óperas entremezcladas para equiparársele.

Con tanta vitalidad política cosmopolita, no es de extrañarse, pues, que había también vitalidad intelectual cosmopolita.

Y es en este ambiente floreciente que se cristalizó un cenáculo de varios canónigos-intelectuales armados de una imprenta. Conocido como el Gymnasium Vosaguense.  Ahá, así tenemos aclarado, en parte, aquello de Gymnase Vosgien.

La otra parte de la aclaración es que esta palabra Gymnasium/Gymnase no significa, al modo francés (ya que ahora Saint-Dié está en la esfera francesa), "sala de deportes", lo que sería absurdo, ni significa, al modo alemán (ya que entonces Saint-Dié estaba en la esfera germana), "colegio", lo >>>>>>>>