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duración prevista, y no la duración que está resultando, tenemos que hacer ahora lo que ya hicimos alguna vez en la parte americana: hacernos una escapadita a Nueva York.

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Una semana en Nueva York.  De vuelta en Praga.

Pero, el resto de la Expedición, en seguidita - como había sido nuestra chispeante intención - todavía no.

Al abrir el bonete del motor, descubrimos una de las dos baterías inclinada como embarcación naufragando. Tenía que ocurrir. Estaba sellado desde aquel episodio, hace tantos años, en Patagonia, cuando una batería empezó a hervir y a bañar de ácido su soporte y el guardabarro debajo del soporte. En aquel entonces, lavamos la zona afectada con solución de bicarbonato de sodio lo mejor que pudimos, lo que sabíamos que no era lo mejor deseable, y nos armamos de esperanza. Pero, eventualmente, herrumbre apareció y era sólo cuestión de tiempo.

Y consecuentemente también descubrimos que una economía prácticamente sin desempleo - como lo es milagrosamente la checa en un mundo de desempleo, para envidia de sus vecinos - es quizás una bonanza para los asalariados pero no necesariamente para los consumidores: cuando finalmente conseguimos un chapista recomendado, éste nos dijo, un lunes, que el próximo lunes nos haría saber ... cuándo podría hacer el trabajo. En pocas palabras, quince largos días entre el descubrimiento del problema y su solución. Pero un trabajo excelente, admirable, formando y ajustando el metal como si fuera cartulina; un trabajo de doce horas para dos operarios hacendosos.

Uno de nuestros cuatro faros delanteros dejó de funcionar correctamente. Otro tiempo perdido; porque ocurrió después del chapista.

Ahora, sólo falta encontrar querosén a granel, unos cincuenta litros - un problema de no poca dificultad en esta Europa donde querosén se vende en latitas de dos litros a precio de farmacia, y no es completamente fácil conseguirlo, en extraño contraste con cualquier parte en América donde se consigue en casi todas las estaciones de servicio directamente de una bomba, lado a lado con la nafta y el diésel.

Por providencial indicación, encontramos un depósito mayorista de derivados de petróleo, incluyendo querosén, a ... 22 kilómetros; 44 kilómetros ida y vuelta para 47 litros de querosén.

Así que mañana, sí, hacia el resto de la Expedición, un emotivo principio del fin; en sitios muy distantes unos de los otros, pero así son irremediablemente,