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Primera estación de nafta. A cien metros de la frontera; y primera parada obligada - llegamos con las tres gotas en el carburador, otra vez por diferencia de precio.  Baños con agua caliente en la propia estación.

Primera vista. Ricos prados y magníficos bosques de coníferos; ambos, lujuriantemente verdes.

Primer pueblito; apenas más que una aldea; pero con dos estatuas escondidas en el verdor de la alameda, a quince metros una de la otra, que son toda una proclamación, de interés en expresión estética, y del ecumenismo de dicho interés: una estatua, del más tradicional estilo barroco, y una estatua, no realmente una estatua esculpida sino un gran bloque de piedra extraído de un torrente, bloque con todas sus curvas, contracurvas, concavidades, que la persistencia milenaria del agua supo delinear, una piedra totalmente no-representativa pero finamente estética para quienes saben percibir estética pura.

Primer día de radiodifusión. Escuchamos: mesa redonda sobre la época glagolítica; música de los Andes; musicoterapia; medicina de la mujer; programa cómico sobre temas muy serios, filosóficos, tomados con sonrisa, nunca risa; nunca vaciedad o vulgaridad. Todo, entreverado con música seria, a veces contrastada con un grano de música de aldea por instrumentos de viento.

Ahora, la tensa incógnita: ¿habrá otras inimaginables conexiones checas con América colonial?  El futuro dirá.

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No, conexiones fantásticas con América, como aquella que escuchamos semanas atrás no aparecen. Pero sí, por una parte, apareció una pequeña bomba; algo que en Cádiz, creemos que fue, dijimos que nos sorprendería sólo levemente, si bien nos divertiría intensamente, si ocurriese, pero que nos sorprendió más que levemente cuando ocurrió aquí, en Chequia - respecto a Albérico Vespucci en vez de Amerigo Vespucci; y por otra parte, aparecieron insospechados paralelismos entre Chequia y América, interesantes no sólo individualmente sino por su cantidad. Vamos a esperar algo más, antes de anotarlo todo globalmente.

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Llegó el tiempo para anotaciones globales; empezando con la impactante sorpresa escuchada por radio; siguiendo con la pequeña bomba; y terminando con los paralelismos como vengan.