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edad estimada de mil años aproximadamente. Son árboles tejos, se nos informó; yew, en inglés - pronunciado iú, naturalmente.

Basta para hoy.  Vamos a disfrutar de otra noche aquí.

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Viajando hacia Atha Cliath/Dublin y el catamarán. Tiempo para más anotaciones varias.

Parece que las interminables ciclópeas paredes de cerco que tan arduo esfuerzo suponen - esfuerzo racionalmente justificable únicamente por la necesidad de limpiar los campos de las piedras - son parte integral de la cultura. Vimos varios casos de tales gruesos, pesados, muros en construcción ahora mismo; y bien curiosamente, ello, por colmo, en sitios donde no había necesidad de un cerco funcional de gran fuerza, ni necesidad de despejar un campo de piedras; al contrario, donde había que traer las piedras por camionadas. Feliz sociedad que se puede dar semejante lujo - o se impone semejante sacrificio - cultural.

Caso de extraña democracia. Escuchamos por radio el caso de un país, aceptado internacionalmente como democrático, sin gobierno desde varias semanas por desacuerdo entre los partidos políticos, donde los partidos están de acuerdo que una manera de solucionar el desacuerdo sería llamar a elecciones, pero donde los partidos están de acuerdo en no hacerlo y más bien en seguir arguyendo y recriminando porque ... los resultados previstos de la consulta democrática no serían "apropiados". ¿Democracia, esto? Y bien puede ser que los políticos tengan razón, que la voz del pueblo no sería la voz del interés nacional.  Pero entonces, que no se lo llame democracia.

Otra similitud con Iberoamérica y diferencia con Angloamérica. Intensidad de utilización de lo que se tiene.

.) Primero, los pies. Aquí, gente camina ligero, donde, en Angloamérica, se vería sólo coches. Para ver un Angloamericano caminar así de rápido, hay que sorprenderlo yendo a ninguna parte, o sea en marcha forzada terapéutica de moda ("con los brazos en esforzado vaivén para aumentar la circulación de sangre en el torax" se nos explicó una vez). Ah, pero cuando llega el momento de ir realmente a alguna parte en Angloamérica - el coche; aunque sea sólo diez minutos de caminata.

.) Luego, cochecitos de pasajeros. Y es lo que son, estrictamente pequeños, estrictamente para pasajeros. Pero qué duro que trabajan, bien más allá de su cometido. Así como se ve en ciertas partes de Iberoamérica, como curso normal de la vida diaria, burros cargados con pesos, o bultos, aparentemente mayores que los suyos propios, aquí es parte normal de la vida diaria ver los pequeños >>>>>>>>