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~  Niños vespuccianos. Un niño de cada ocho, padece de hambre crónica. Más alta mortalidad infantil entre los países industrializados.

~    Adolescentes vespuccianos. Quince por ciento consideran suicidarse; seis por ciento tratan de suicidarse.

~  Asesinatos en Nueva York, el año pasado: 2.240.

~  Ciudadanos de Bangladesh tienen más probabilidad de alcanzar 65 años de edad que los habitantes de Harlem.

~    Notable candor que no se daría en otro país, en cada boletín informativo: >>>"Noticias controladas por censores militares". 
   (Report reviewed by military censors.)

~ Una curiosidad al margen. ¿Por qué será que hay un programa semanal polaco dedicado exclusivamente y con brillante entusiasmo a la polca, que es una danza ... checa? Claro, hay polcas hasta en el Paraguay, según las disfrutamos allá, pero entre otras formas musicales. ¿Será que estos Polacos neoyorquinos se creen que la polca es polaca?

Incidentalmente, hay polcas también en Argentina, Ecuador, México; pero ¡ojo!, en Argentina, es un látigo, en Ecuador, es una blusa, y en México, es un juego de cristalería de mesa. Y hay lugares donde una mujer "a la polca" no baila una polca sino que está sentada en lomo de caballo, con las piernas de un mismo lado del caballo, o sea a la ... amazona.

~ Nos íbamos a olvidar. Escuchamos por radio un ejemplo confirmatorio de la ubicuidad del ya referido miedo a la cultura - y ello, por colmo y para más convincente ilustración, en un programa de música clásica.

Verbatim:
"Este programa es todo fácil diversión, con algunas
muy astutamente infiltradas glosas culturales, pero
unas pocas solamente, les empeño mi palabra."

En inglés, para el dejo original y auténtico:
"This show is full of fun [la palabra obligatoria]
with some cleverly sneaked-in educational pointers,
but only a few, I promise".

(Por añadidura, la palabra "show" [exponer a la vista], apropiada para televisión, es inapropiada para radiodifusión, en confirmación de deficiencias
conceptuales.)

~ Y también nos íbamos a olvidar que, aun por radio, sigue relampagueando el inconceptualismo de la mente angla. Pero, en verdad, ya estamos hartos. Solamente anotaremos la esencia de un último caso para acordarnos algún día: la difusión de un concierto en vivo (live concert) no es, como podría parecer, una difusión directa desde la sala al receptor.