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En Panamá, cuando, después de varios días - más días de lo que se hubiese podido esperar - de lucha de la laucha contra el dinosaurio, la laucha buscó refugio diplomático en la Nunciatura del Vaticano, las tropas vespuccianas cercaron la Nunciatura con altoparlantes bramando la más degenerada cacofonía vespucciana, y con letra como "we'll see you in hell" (nos veremos en el infierno). Nosotros, naturalmente, no lo escuchamos, pero lo sabemos de fuente absolutamente indiscutible en la materia: la propia radiofonía vespucciana. Esto no es política; es rufianería callejera y su psicología.

En Panamá, donde, después de lo susodicho, más vil atropello era imposible concebir, los Vespuccianos, un par de días más tarde, lograron lo inconcebible: asaltaron, y durante dos horas saquearon, la residencia del embajador de Nicaragua en Panamá, llevándose lo que les plugo, incluyendo - si no nos fallaron los oídos cuando escuchamos la noticia por radiofonía - 2.000 (dos mil) dólares. Esto no es política, anatema de esta Expedición; es bandolerismo y su psicología.

En contraste, el gobierno de Nicaragua, en su represalia, dio tres días enteros a 240 de los 340 diplómatas y empleados de la embajada de Vespuccia (¡para qué 340 personas en puesto tan pequeño, es de preguntarse!) para salir de Nicaragua.  Esto no es política; es elegancia de conducta.

En otro orden de cosas, escuchamos que se va a intensificar cursos de drogadicción a escolares de diez a once años porque, hasta ahora, los esfuerzos para extirpar las drogas de las escuelas fueron inútiles; y escuchamos que escolares también reciben cursos en ... armas de fuego. Y bien conocidos son los cursos escolares en educación sexual. Pobre, pobre, niñez. Y podrida, desdeñable o lastimosa, sociedad, que le preparó, y lega, semejante mundo.

En cuanto a los narcóticos entre los niños vespuccianos, la policía de Shallotte contribuye su esfuerzo por medio de una publicación de ocho páginas dirigida a los niños de nueve a once años, con un lema - que es, a la vez, el título de la publicación - martillando en la cabeza de los niños el nombre de la más famosa droga en Vespuccia; la misma barbaridad que vimos en la Universidad de Florida.

En un tema por completo diferente, no se puede no notar el esfuerzo concentrado de los ilustradores de la publicación por reflejar la variedad racial de Vespuccia, con las caras de los niños ilustrados de facciones (alfabéticamente) asiáticas, hispanoamericanas, negroides, a más de las blancas.

Hace apenas un par de días que pasó el geotropio de invierno y ya es perceptible el casi imperceptible estiramiento de la luz diurna. Cuando viajamos, tal alargamiento post-geotropal no es tan perceptible porque el constante, drástico, cambio de entorno y de actividades, y nuestro uso vespertino de luz eléctrica dentro del vehículo, no permiten la percepción >>>>>>>>