español english français česky

Finalmente, nos dio, nuestro huésped, un ejemplo de cómo estilos de vida humana influyen en estilos ictíneos. Ciertos de esos peces fueron desarrollados de manera a llevar todo su esplendor ... en la espalda, estrictamente para aquellos diletantes quienes los admiran no de costado en un acuario sino en un estanque de jardín ... desde arriba, esos peces "tan feos que son hermosos".

Otra noche en un estacionamiento. Oh, noches aquellas, de soledad, silencio, oscuridad, libertad. Aun al borde de una ruta, aun en una plaza o en una calle, hay un sentido de libertad que no hay en un estacionamiento por caridad.

. .
*

Hoy, hacia Washington, que sería, normalmente, nuestra próxima meta - pero, por ahora, no como meta de visita, sino como punto de desvío hacia Shallotte para, por fin, por fin, el revelado de las fotografías. Nunca tuvimos el revelado de fotografías tan peligrosamente demorado. Y nunca tuvimos tantas fotografías para revelar a la vez. Por lo menos, sabemos que, en Shallotte, estaremos mejor atendidos que en Nueva York.

Vamos a aprovechar el paso por la ruta de circunvalación de Washington para echar un vistazo a un parque de acampar en las afueras de la ciudad, que nos podría servir de base cuando regresemos a Washington para visitar la ciudad, porque, en las calles de Washington, ciertamente no nos animaríamos a pernoctar.

El parque de acampar es una sorpresa, es un milagro, tan cerca de Washington. Si bien es el habitual campo de concentración de turistas, no está en terreno pelado sino en sotobosque bastante denso; y, para nuestra infinita beatitud, no hay turistas. Es que los turistas indudablemente se exaltan por unos días de vida pionera - desde la comodidad, de sus castillos rodantes, se entiende, frecuentemente con sólo un matrimonio lastimosamente perdido en un espacio donde podrían vivir seis u ocho personas - pero, en este campo, no hay agua corriente en cada sitio, hay que caminar veinte a sesenta metros para buscarla, no hay corriente eléctrica en cada sitio, en realidad, no la hay en todo el campo; y eso ya es pedir demasiado de parte de pioneros. Así que poquísima gente viene, y la que viene, tiene el bosque para sí.

Nos vamos a quedar a disfrutarlo como pausa de decompresión antes del trabajo hercúleo de las fotografías. Nos tarda ver, y al mismo tiempo tenemos miedo de ver, las fotografías. ¿Cómo estarán, tan pasadas de fecha? Empezaremos por el rollo más atrasado y será el momento de la verdad.

Este bosque de acampar nos servirá muy bien a nuestro regreso a Washington, ya para visitar la ciudad.