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símbolo de otros casos similares, en otros lugares, en otros tiempos, cuando un Blanco, por una u otra razón, se encontró viviendo en una comunidad paraborigen.

Una niña de una familia intrusa [en este caso, de nueve años de edad, Cynthia Ann Parker] está raptada por los autóctonos locales [en este caso, los Comanches]; la niña crece con buen cuidado, y eventualmente se vuelve miembro integral de su nueva sociedad [en este caso, casamiento con un jefe comanche]; muchos años después de su rapto, se ve violentamente arrebatada por su gente de origen [en este caso, 24 años más tarde, y junto con su niñita de dos años de edad, Flor Pampera]; pero, en vez de alegrarse, nunca se resigna a su regreso forzado entre su gente blanca, y varias veces trata de escapar, hasta cuando, un tiempo más tarde [en este caso, unos cuatro años después de haber sido arrancada de la vida natural, libre, de los Comanches] muere [en este caso, su niñita, también].

Hoy en día, de los manantiales sólo el recuerdo queda; ni siquiera el agua - ah, sí, quedan las cuencas donde surgía el agua, pero secas; y quedan los grafiti de los primeros Españoles, como vimos otros grafiti así de pedigrí en otra aguada obligada, en El Morro.

Vamos a pernoctar aquí mismo - hoy en día, dentro de los límites del pueblo de Fort Stockton.

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Primera paradita, hoy: pueblo de Monahans. Bombas de petróleo son cosa común en el desierto de esta zona, pero, para astuto bombeo, hay que pasar directamente por el centro de Monahans.

Uno se maravilla qué hacen esas cuatro lentas, ponderosas, potentes, bombas de extracción de petróleo estrechamente lado a lado en el mínimo espacio necesario para contenerlas, en pleno medio de calles y edificios; cinco bombas, anteriormente, se nos dijo. Bombean por medio de perforaciones no verticales sino al sesgo, de yacimientos petrolíferos a centenares de metros por debajo de calles y edificios - alcaldía y tribunales incluidos.

Se nos comentó que otro caso de virtuosismo se da en un pueblo Post, al norte de acá, donde, también en el pueblo, por un solo pozo, cinco bombas extraen de cinco niveles diferentes a la vez.

Otro tipo de insolitez ocurre en el subsuelo de esta comarca de Monahans. Un monte de robles, de centenares de hectáreas pero difícil de encontrar porque los robles rara vez llegan a más de noventa centímetros: gastan su vitalidad mandando sus raíces a profundidades de hasta 25/30 metros de aridez para alcanzar la única humedad disponible.