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Salvo, recién, un desvío de varios kilómetros por el ... lecho de un torrente, se supone que por el corte de la ruta por las recientes tormentas - y, milagro de milagros, hubo un marcador de desvío; lo justo es lo justo.

Esta última subida fue de 1.000 metros sin interrupción. De aquí, se divisa una vasta, suave, concavidad sin sierras - pero entre sierras - donde, en alguna parte, debe de estar nuestra primera meta en la zona de Oaxaca: las ruinas de Mitla.

Mitla - el pueblo, hay que especificar; porque las ruinas están todavía fuera de vista. Pero, a juzgar por los hectómetros y hectómetros, que deben de sumar a kilómetros, de tiendas de chucherías turísticas ... alguna ruina también habrá.

Estacionamiento - se supone que de las ruinas, porque, más lejos, el empedrado no va.

Pero en cuanto a la entrada a las ruinas, todavía ni el menor indicio. Eso sí, un cartel de imperativa agresividad que no deja en duda la existencia y la ubicación de un mercado de artesanías (aparte y a más de los hectómetros susomencionados); y otro cartel avasallador que pone en estadística la tremenda realidad: 103 puestos; para sangrar los turistas. Aparte y a más de los hectómetros susomencionados.

¿Y la entrada a las ruinas? Todavía, ni la sombra. Un asco. Está bien que a los lugareños sólo les interesa pelar al turista, pero podrían hacerlo con más elegancia; por ejemplo, colocando no una flecha sino dos: de este lado, artesanías; de este lado, ruinas. De todos modos, es de tardecita; mañana, veremos (esperamos que las ruinas).

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Cinco días más tarde.

⇔► En Mitla, parece que tomamos el flujo de la Historia a contrapelo.

Es cierto que Mitla tiene raíces históricas larguísimas, ya que se dice que los edificios que hoy se ve esposan una disposición que viene de los años 700-300 a.C. Pero su importancia histórica substancial data sólo desde los años 1000 d.C. en adelante, tiempo cuando fue ocupada cumulativamente, y gobernada sucesivamente, por nuestros dos nuevos actores: Zapotecas y Mixtecas, y luego por los ya conocidos Aztecas; y es esta porción de tiempo que tomamos a contrapelo. A contrapelo, porque Mitla no es un sitio de inicio o de florecimiento, sino de último esfuerzo para detener, y sobrevivir, una decadencia - un esfuerzo truncado por tres subyugaciones en sucesión, cada una aplastando la anterior.