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** Lo geométrico-astronómico del Zigurat de Quetzalcóatl.

O sea basado no en la geometría asible y permanente de los geómetros sino en la geometría inasible y efímera de los astrónomos y de los sacerdotes de Cuculcán/Quetzalcóatl.

Si se pidiera dónde, en este Zigurat de Quetzalcóatl, hay un símbolo de una sierpe, la evidencia inmediata sería las cabezas ofidias al pie de la escalinata principal; y, buscando un poco más, se podría ver, en las aristas angulares del zigurat, vistas desde una perspectiva apropiada, el ondular de una serpiente - si bien sería difícil explicar la relación entre estos cuerpos virtuales y aquellas cabezas reales.

Sin embargo, estos cuerpos y estas cabezas - más exactamente uno de los cuerpos y una de las cabezas - se unen en una serpiente entera, en oportunidad de los equidiurnoccios.

Ahora se ve que no por nada el zigurat, así como la cancha de pelota, está dirigido no en un eje norte-sur puro sino desviado de 17 grados hacia el este de norte.

Resulta que, en los días del equidiurnoccio, la relación entre la posición del zigurat y la posición del Sol es tal que el Sol y los ángulos de la arista del zigurat proyectan a todo lo largo del costado derecho de la escalinata frontal una sucesión de sombras y luces que forman siete triángulos isósceles claros sobre fondo oscuro, desde la cabeza de serpiente en la extremidad baja de la escalinata hacia arriba.

Así cobra realidad la serpiente ritual, con cabeza y cuerpo; quedando por decidir si la sucesión de triángulos representa la sinuosidad del ofidio o los triángulos que, por naturaleza, marcan la piel de la serpiente.

No solamente cobra el símbolo de serpiente así realidad sino también cierto movimiento.

Resulta que los siete triángulos no aparecen, y luego desaparecen, todos a la vez, sino que se van formando y se van agregando uno por uno, de arriba para abajo, lo que se toma como símbolo de la bajada de Cuculcán/Quetzalcóatl, y luego van desapareciendo sucesivamente desde abajo hacia arriba, simbolizando el alejamiento de Cuculcán/Quetzalcóatl.

Este fenómeno se repite sobre cinco días, de menor intensidad a mayor a menor, alrededor del equidiurnoccio.  Se cree que eran cinco días de ceremonias.

Y el reloj astronómico, que este Zigurat de Quetzalcóatl es, también tiene otra función: también marca, visibiliza, los geotropios - cuando uno de sus lados queda totalmente iluminado.