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(*) Fábrica de vajilla de plástico.

Aun antes de haber llegado a dicha fábrica, nuestro encuentro con ella fue perfectamente insólito, como ningún encuentro con ninguna fábrica en el pasado. Resulta que, en Port Gibson, nos dirigimos al primer hombre a nuestro alcance a ver si sabía la ubicación de la fábrica. Sí, nos dijo con inhabitual interés. Por ello, aventuramos si acaso trabajaba en la fábrica. Sí, nos dijo con la seguridad y el sereno comportamiento de quien está en gerencia. Resultó que era el hombre que iba a guiarnos por la fábrica. ¡Vaya coincidencia! Sólo tuvimos que seguir su coche hasta la fábrica, y bien fue que así haya sido porque nada fácil hubiese sido llegar por cuenta nuestra, por vueltas y más vueltas, al rincón de las afueras de la ciudad.

Durante nuestra visita, se fabricaba los siguientes artículos: una taza para sopa, gruesa, sólida, pesada, imitando realmente bastante bien una loza pesada; toda una variedad de platos playos y hondos, incluso del tipo dividido en dos o tres secciones, que se usa en ciertas casas de comida; así como bandejas.

La fabricación de vajilla de plástico es como sigue.

O Empieza con polvo de plástico. Naturalmente, diferente plástico según los resultados deseados. Para la taza sopera, se utilizaba un plástico llamado melanina; para todo lo demás, un plástico "tipo poliéster" sin mayores detalles por ser secreto de fábrica. El primer plástico, no apto para hornos de micro-ondas, el segundo plástico, sí, apto para hornos de micro-ondas.

O El primer paso es formar tabletas por compresión del polvo, cada tableta, con la cantidad de material necesaria para cada objeto a fabricar, con un poquito de margen extra.

O El segundo paso es calentar cada tableta. Vimos una operaria introduciendo las tabletas de a seis, como pancitos, en un horno, con un calor de unos 115 grados centígrados.

O Luego, la operaria, provista de guantes atérmicos, naturalmente, pasaba las seis tabletas, del horno a seis moldes en una misma prensa hidráulica, y calentada. Los moldes son de acero, prácticamente ingastables y traídos preferentemente de Italia.

O Luego, la operaria apretaba la prensa, y con un poco de paciencia - un minuto y medio más o menos - al soltar la prensa, aparecían los objetos, de a seis, con unas leves rebarbas donde las dos mitades del molde en la prensa se habían unido.

O   Luego, quedaba sólo raspar las rebarbas, una operación bien fácil, que, en el caso de formas simples como ser el círculo de un plato, se hace mecánicamente - colocando cada pieza sobre un disco giratorio provisto de un raspador periferal - y, en el caso de una forma más compleja como ser la taza sopera con su agarradera, se hace a mano.