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Así, emergieron las siguientes observaciones, no necesariamente de aquí y ahora; así también tuvimos la oportunidad que deseábamos, de corregir nuestra ignorancia respecto al Ku Klux Klan.

/\ Observaciones no necesariamente de aquí y ahora.

♦ Ya en las primeras etapas de esta Expedición, notamos, si la memoria nos sirve, la asombrosa ausencia de gente a la vista en Vespuccia, con la excepción de los grandes centros urbanos.

Ahora, después de haber convivido años con la marea humana peatonal de las partes pobladas de América latina, salvo Québec, con alguien siempre a la vista caminando, caminando, esta vaciedad humana de Vespuccia, inclusive en lugares donde más se esperaría ver gente, como ser cerca de viviendas, se nos vuelve dramática, mientras que, antes, nos parecía sólo curiosa.

Observación análoga respecto a la total ausencia, en Vespuccia, de la vandálica lacra de lemas políticos pintados con brocha gorda que, en América luso-hispana, desfigura sin consideración, edificios particulares y públicos, puentes, postes, hasta rocas en las sierras, cualquier cosa a mano.

Es todo un cambio para nosotros, pasar de un mundo a otro, y no sólo en estos aspectos, sino en varios otros, a veces a favor de un mundo, a veces a favor del otro.

Ya cuando estábamos recién en Brasil, o quizás aún antes, comentábamos que iría a ser muy interesante tener varios cambios alternados entre la América anglosajona y la América ibérica, dos veces en cada dirección en vez de una sola vez, en una dirección, y así va resultando: muy interesante; y ahora, esperamos con interés cómo percibiremos nuestro segundo contacto con la América hispana - por lo menos su versión mexicana, guatemalteca y salvadoreña - después de este segundo contacto con la América anglosajona.

♦  Una cosa, que felizmente nunca vimos en América ibérica, que, en Vespuccia, estamos viendo aquí, y también vimos en la primera parte de esta Expedición, siempre por millares, es los carteles - inamistosos, desagradables, misantrópicos, malhumorados - carteles a lo largo de propiedades, escupiendo al transeúnte "Fuera" "No se Meta".

Claro, estos carteles vespuccianos están en propiedades sin cercos - en vez de los cercados físicos como es la costumbre en América luso-hispana, y se podría destacar el alto nivel de una sociedad en la cual una restricción intangible tiene el mismo poder que una restricción física, así como ocurre con los carteles viales "Pare", aquí, en vez de los rompemuelles, allá; pero un cerco físico está ahí para que no entren animales, no salgan animales - no se dirije personalmente a quienquiera lo mira; es mucho más impersonal; y de todos modos, se podría ser más afable y utilizar carteles "No Entre" o "Prohibida la Entrada".