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lo que la palabra significa habitualmente, especialmente en un contexto religioso como era éste), no fueron ellos los primeros Europeos, ni siquiera los primeros Ingleses, en llegar a estas costas. Había ya asentamientos de Ingleses en un lugar mucho más al sur de aquí, llamado Roanoke, en Virginia - y de hecho, estos mal-llamados peregrinos (salvo que se quiera regresar, inoportunamente en este caso, al significado original latino) estos mal-llamados peregrinos, sólo por necesidad del momento decidieron quedarse aquí: habían tenido planeado - ya originalmente, cuando todavía permanecían en los Países Bajos, donde, naturalmente, no se podrían haber permitido todo lo que se permitieron luego acá - habían tenido planeado simplemente ir a juntarse con los Ingleses ya instalados en Roanoke. Por cuanto, no se entiende por qué se los considera como únicos y venerados padres de esta nación vespucciana.

Pero nosotros, hacia Boston.

Hay un tema al cual nos hemos referido ya quizás demasiadas veces, pero no es demasiadas veces para quien haya visto la increíble belleza de los colores de los árboles. No se cansa uno de mirarlos y admirarlos. Ningún nombre, por más correcto cromáticamente que sea, podría dar la impresión cabal de la hermosura que es todo esto. Cuántos días ya hace que lo estamos mirando, y no nos cansamos en absoluto; estamos todavía tan maravillados y sorprendidos como en los primeros días.

Aunque será otra repetición de más (técnicamente pero no pictóricamente), aquí el cuadro de colores es quizás más hermoso; por el contraste, por una parte, con los verdes oscuros, y la forma misma, de las ramas de los coníferos y, por otra parte, con los manchones plateados de los árboles, y especialmente de los matorrales, que ya perdieron sus hojas. No nos cansamos de admirarlo todo. Debe de ser realmente un espectáculo único en la Tierra.

Boston.

Estacionados frente a la biblioteca del Massachusetts Institute of Technology, donde vamos a pasar la noche - después de haber recorrido la ciudad, de haber visitado, una sección del Peabody Museum, y también el Acuario.

bt A primera vista, parecería que Boston es menos desagradable de lo que se podría temer, porque, no tiene todas sus calles necesariamente paralelas, está entrecortado por superficies de agua que se cruza por puentes, y sus edificios modernos no son necesariamente del tipo cajón paralelepipédico.

bt El Peabody Museum tiene toda clase de colecciones; en su mayoría, del mismo calibre que se encuentra en otros grandes museos en otras partes; pero, además, una colección excepcional, un conjunto de extraordinarios modelos en vidrio, de plantas, de frutas, de flores, de hojas, en lo más impresionante que la naturaleza supo inventar. Y la mejor ilustración de lo extraordinario que es esta obra es lo que nos pasó a nosotros cuando llegamos al museo.