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Es exactamente lo que encontramos recién. A pesar de nuestro lindo plancito bien preparado y bien verificado, no podemos comprar nafta barata, con cuatro estaciones de servicio al alcance. En los buenos tiempos de antaño, se podría haber despachado el combustible dándole cuerda a la bomba a mano, pero, en esta bendita época de alta tecnología, se paró la electricidad, se paró todo.

Hacia Bahía Blanca, pues, que es nuestra próxima meta, porque, según se cuenta, es la ciudad de la Tierra donde más veces han sido denunciados objetos voladores no identificados, que, en la usanza popular, son sinónimos garantidos de platos voladores extraterrestres.

Todo el día nos pasamos en Bahía Blanca, siguiendo la pista de los platos voladores, y estamos ahora estacionados del otro lado de la ciudad, en otro de los acogedores bosquecillos de eucaliptos, para pasar la noche. Ya es muy tarde y de noche.  Mañana, contaremos aquello de los platos voladores.

La corrida del día fue tal que, si bien no pudimos evitar una entrevista en el diario donde habíamos solicitado, y se nos proporcionó, ciertas de las informaciones que buscábamos, tuvimos que rehusar dos entrevistas por radio.

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La cuestión de los platos voladores tiene un gran parecido con espuma, o, a gusto, con un arco iris. A primera impresión, parece que hay una gran cantidad de pistas y datos; pero, cuando se trata de asir algo en concreto, se deshace en la mano, de manera que, de la espuma abultada, nada queda; y cuando se cree, por fin, ver algo en concreto, y uno se quiere acercar más para un mejor conocimiento, desaparece ello de la vista como un arco iris - que siempre se ve únicamente de lejos y nunca jamás se puede alcanzar para ver y tocar de cerca.

Nosotros pensábamos que, con el antecedente de ser la ciudad más veces visitada por OVNI's, Bahía Blanca tendría alguna sociedad, algún círculo de investigaciones del fenómeno, o, por lo menos, de recopilación de datos. Pero, nada de eso existe; por lo menos, así, increíblemente, parece.

En cambio, descubrimos lo siguiente.

Ø La ciudad está cubierta de una red de individuos entendidos en la materia. Lo único malo es, según pudimos comprobar, que cada uno de estos individuos se considera totalmente inapto para tratar del tema, y considera todos los demás, eminencias; y vice-versa. Así que, depués de rebotar de uno a otro, y a otros, uno se queda con muy poco.