español english français česky

La desinencia "marca" en Purmamarca nos hace acordar de la elucubración atrevida que anotamos en Colombia, creemos que fue, en cuanto al origen de esta desinencia en topónimos como Catamarca, Cajamarca, Machacamarca, Andamarca y, sobre todo, Cundinamarca.

En cuanto a las pinturas rupestres de Huachichocana, los propios lugareños, que tendrían que ser los más entusiastas promotores de los tesoros de su terruño, reconocen candidamente que nunca fueron gran cosa, y ahora, por encima, están muy borradas.

Nos preguntamos cómo puede ser que a ningún genio se le haya ocurrido todavía enaltecer Huachichocana - siendo que el sitio es arqueológico, no cierto - escribiendo el nombre a la manera de Wari en vez de Huari de los genios peruanos, o sea Wachichocana; y, así como Huari es mejor gringo aún como Warri, por la razón que, en aquella oportunidad, expusimos, así, Huachichocana sería más enaltecida y más gringa aún como Wachichocannah.

Lo que no está borrado, y no se borrará en millones de años, es la maravillosa paleta de colores mineralizados en las laderas, tanto alrededor de Purmamarca como a lo largo del camino hacia las pinturas rupestres. Cuántas veces ya vimos estos colores en cuántos lugares, y sin embargo siempre los admiramos como si los viéramos por primera vez. Especialmente aquí, en la Argentina, donde hay también ese verdete en varias tonalidades que no existe en otras partes y que da al conjunto más distinción. Este maravillamiento, siempre fresco como si fuera cada vez por primera vez, causado por estos colores minerales, es el mismo fenómeno que tuvimos ante los maravillosos colores del follaje otoñal de Nueva Inglaterra.

A pocos kilómetros al norte de aquí, hay un pucará, famoso, por lo menos famoso en la Argentina, pero ya descubrimos qué pucaráes son y no queremos quemarnos otra vez aunque sea famosamente.

Así que, de vuelta hacia Jujuy y su púlpito, sin más, y de vuelta hacia Salta.

Por habernos detenido largo rato para admirar otra combinación de formas y colores geológicos, ni a Jujuy llegaremos hoy.

Pasaremos la noche al borde del camino.

. .
*

Esta mañana, agregando a las maravillas de los días pasados, nos despertamos con algo cayendo del cielo, bastante desagradable porque se queda pegado a la piel y penetra con toda facilidad por entre las fibras de las telas de la ropa.  Por aquí, la gente lo llama llovizna.  En serio, ¿cuándo fue la última >>>>>>>>