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  En las capas inferiores del plasma ionosférico, alrededor de 250 kilómetros sobre la Tierra, se forman burbujas de plasma que, luego, van subiendo como si fueran burbujas en agua hirviendo, hasta los 1.000 kilómetros de altitud. En ciertas épocas del año, como marzo y septiembre/octubre, ocurren más frecuentemente.

- Pero, y ¿cuál es la preocupación con ello?
- Pues, estas burbujas dan un eco de radar 200 veces más fuerte que lo normal, >>lo que les causa un sinfín de problemas a los Vespuccianos porque nunca >>saben si lo que ven en sus radares es una burbuja de plasma o un cohete >>ruso.  Así que se está estudiando la manera de diferenciar una burbuja de >>plasma de un cohete ruso.

Incidentalmente, este observatorio es una creación y una colonia de los Vespuccianos, y sin ellos, probablemente, no funcionaría; incluso las planillas de los diagramas están todas estrictamente en inglés.

A más de la ionosfera, también se empezó a estudiar en Jicamarca la atmósfera, entre 5 y 80 kilómetros de altitud - o sea sus capas concéntricas de la fotosfera superior, la estratosfera, y parte de la termosfera - por causa de la muy moderna cuestión de la contaminación ambiental.

Al respecto, no dejó de interesar y sorprendernos, pero así lo aseguró nuestro muy amable interlocutor, que los movimientos del mar - no solamente grandes como las mareas sino también pequeños como el olaje - y que los movimientos del viento desviado por la topografía, como ser por los Andes, influyen en toda la atmósfera; quizás repercuten hasta en la ionosfera.

Por otra parte, de vez en cuando, hay proyectos especiales en Jicamarca, como el estudio de la Luna, o de Venus debajo de sus nubes ópticamente impenetrables.

Este observatorio se encuentra a dos grados al sur del ecuador magnético, pero como éste se mueve de la misma manera que los polos y los ejes magnéticos se mueven, es algo muy relativo.

Hay un proyecto de construir un observatorio similar, si bien más chico, en la zona de Piura, en el norte del Perú.  Quizás lo podrían llamar Jicamarquilla.

\LM/   Estamos de vuelta en  Lima, estacionados un rato en la Plaza San Martín.
 2x  
Otro robo; en plena  Plaza San Martín, en plena luz del día; de una rueda de auxilio - y no muy alcanzable, debajo del coche; justo metros frente a nuestra nariz; pero no nos dimos cuenta de que era robo hasta que hayan empezado a alejarse con la rueda, dejando el portarrueda tirado en el suelo; para entonces, ya era demasiado tarde; al minuto, llegó el dueño, confirmando con sus reacciones que sí había sido un robo.