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Se presenta la misma situación que ayer y anteayer: podríamos seguir más allá de Celendín, pero nos encontraríamos en las incógnitas del camino al anochecer. Mejor, vamos a quedarnos aquí, trabajando. Pasaremos la noche en Celendín, y mañana, si Dios quiere, de un trecho, viajaremos de Celendín a Cajamarca, y al pavimento.

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Estamos de vuelta en Cajamarca, desde atrás; cerrando, con un suspiro, este circuito que nunca hubiéramos creído que nos llevaría trece días, y nunca hubiéramos creído que nos aportaría todo lo que nos aportó.

En este último día de camino, incluso pudimos visitar una fábrica - o sea un galponcito que sirve de fábrica - de manjar blanco. Nada de espátulas mecánicas en las dos ollas de bronce; pero la leche, fresquita, en plena producción en la pastura al lado del galpón.

¿Cómo se hace dulce de leche?

Aquí, las ollas tienen una capacidad de 50 litros. Pues, es 50 litros de leche que les echan; y agregan 10 kilogramos de azúcar. Mezclan bien leche y azúcar, y las ponen a hervir. Cuando ya hierve la mezcla, le agregan cuatro cucharadas de maizena; y siguen hirviendo e hirviendo, hasta que se haya evaporado la humedad y se quede la pasta.  En total, una hora de cocción.

Se nos quejó nuestro amable interlocutor de los problemas causados por la imprevisible calidad del azúcar. Por ejemplo, la fábrica entrega bolsas que tendrían que tener azúcar blanca pero tienen solamente en parte azúcar blanca, y, en el fondo, tienen azúcar morena.

Lo que nos hace recordar que ya hace 15 días que estamos observando cómo la batería nueva que compramos en Quito se va desintegrando: la caja va abriendo grietas, y la base que sostiene la batería ya se va oxidando. ¡Y era la mejor marca del Ecuador, construida bajo licencia vespucciana! ¡Es increíble dónde radica la ineptitud de hacer las cosas las más simples!

De Celendín hacia Cajamarca, subimos hasta la altitud de 3.700 metros, o sea más alto que en cualquiera de las dos corderías a cada lado del Marañón; pero aquí la topografía se presentó más tranquilamente ondulada. Conque no es la altitud el factor determinante del tipo de topografía.

Por otra parte, el camino fue sin novedades, o sea solamente con todos los males conocidos.