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Siguió lloviendo toda la noche. Esta mañana, descubrimos que, mientras había llovido aquí en Quito, había nevado a poca distancia de Quito: varias cumbres, que nunca nos imaginamos podrían ser candidatas a nevadas, aparecieron esta mañana entre las nubes con sus capuchas blancas.

La gran noticia de hoy es que, por fin, hemos visto y tocado nuestras cuatro cubiertas llegadas por avión, tan esperadas y tan bienvenidas; ahora, podemos enfrentar con alivio y optimismo gran parte, si no la totalidad, de la segunda mitad de esta Expedición; estas cubiertas no alcanzarán hasta el final, pero con las dos de repuesto nuevas que tenemos de todos modos, y con alguna maniobra de último momento, creemos que podremos terminar la Expedición sin impedimentos de cubiertas; estamos agradecidos por ello.

Todavía queda pendiente el problema de los documentos vespuccianos; si esto también se pudiera solucionar, aquí, y si pudiéramos encontrar un laboratorio fotográfico de nuestro agrado, en Lima, todo sería otra vez a la perfección.

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Hoy fue un día mixto; mixto de diligencias y visitas - algunas de éstas, re-visitas; y mixto de enojosa pérdida de tiempo e interés.

Entre las diligencias, resulta que se nos dañó una vulgar manguera de aire caliente en el motor - sin ninguna importancia, felizmente, en ambituras arriba de cero; pero fue recién después de haber ido a dos docenas de negocios diferentes, de haber esperado, de haber preguntado "tiene esta manguera", que nos convencimos de que la tonta manguera de aluminio corrugado no se puede conseguir en Ecuador.

♦♦♦ En el renglón de las visitas, decidimos ir a ver dos lugares que estaban cerrados antier, y volver al museo de arqueología.

± Uno, fue la capilla llamada Cantuña, incrustada en el complejo de la iglesia y del convento de San Francisco.

  Al instante de entrar a la capìlla, ambos tuvimos el alivio de que otra vez algo nos interesaba - si no entusiasmaba; y así es esta capilla, especialmente las esculturas y los tallados de su altar. Nos enteramos de que el grupo del calvario se considera como una obra maestra de uno de los más famosos escultores de la época colonial.

± Luego, por instintiva curiosidad, para comparar este interés visual de la capilla con el desinterés visual de las iglesias, el domingo, volvimos en pocos pasos a la iglesia de San Francisco.