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Fuimos a ver la cruz. Está en un recinto sin techo, con entrada por el interior de la iglesia. En un cartel explicativo, se dice que este manchón de pasto en forma de cruz nunca se cultiva, nunca se riega, nunca se recorta, que desde hace, casi cuatro siglos, o más de cuatro siglos, según la fecha que se aceptaría, las cosas se quedan tales como están, por sí mismas.

Aislados en las sierras al este de Tepic, viven varios grupos paraborígenes importantes, siendo los más conocidos los Huicholes y los Coras; quedan apegados a sus tradiciones y hablan más sus idiomas nativos que el castellano.

Averiguamos las posibilidades de ir a verlos. En resumen, por tierra sería sumamente difícil por lo dificultoso del terreno, y aunque podamos sobrellevar los rigores del terreno, parece que no volveríamos vivos salvo que vayamos con un guía nativo - no por los paraborígenes sino por cierta gente en camino. La única manera no descabellada sería por avioneta, que es el medio de comunicación que los paraborígenes mismos utilizan. Por todo cuanto, y por indicios de que los paraborígenes son más aculturados de lo que se dice, y tomando en cuenta que un viaje, de una manera u otra, tardaría una semana, decidimos en contra.

Estamos estacionados en las afueras de Tepic para lo que va a ser otra noche en la puerta del infierno de la carretera. Ya no damos más. Vamos a terminar las anotaciones mañana por la mañana.

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Bueno, estábamos tan cansados que, con ruido o sin ruido, dormimos como muertos.

Para terminar con lo de Tepic, también visitamos el Museo Regional del estado de Nayarit.

[] Por un lado, vimos cerámicas descubiertas en partes de los estados actuales de Nayarit, Colima y Jalisco - las divisiones administrativas de hoy no siempre coinciden con las zonas culturales arqueológicas - vasijas de formas creativas y complicadas de gran variedad, músicos, guerreros, figurillas antropomorfas ilustrando casos patológicos, y figurillas de la vida diaria.

[] También nos enteramos de la existencia, en la zona, de tumbas llamadas de tiro, o de pozo; su interés estriba en su analogía con tumbas similares encontradas en la zona de Colombia-Ecuador, lo que sería otro indicio más de contactos entre estas dos regiones alejadas de América, en los cinco primeros siglos de nuestra era.

   La estructura característica de estas tumbas es como sigue: un pozo de la profundidad necesaria para llegar a una capa de roca más o menos sólida; hacia >>>>>>>>