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Aquí, a quizás cuatro kilómetros de La Rábida está Palos. ¿Esto, Palos? Un pueblo fresco, nítido, moderno, blanco, limpito, con hermosas flores municipales, hermosas flores particulares, señoriales palmeras; una profusión de murales de azulejos pictóricos - alusivos a la Gran Gesta, en palabras, escudos y cuadros; otra profusión, de modelos de carabelas, incluyendo toda una flotilla de carabelas esquemáticas de plástico, meciéndose por algún sistema artificial de olas en un estanque de cemento azul. Encontrar aquí algo que sea más viejo de diez años va a ser un triunfo.

Esto, lo vamos a descascarar mañana. Ahora, a encontrar un sitio para pernoctar; y no solamente para esta noche sino, por lo que vemos, para muchas noches también.

Encontrado; en un pequeño núcleo habitacional de tres calles, tan fresco, nítido, etc. etc. como todo el pueblo; y, además, con naranjos adornados de naranjas amargas; con pequeños receptáculos para basuras del momento, a más de los receptáculos grandes para desechos domésticos - y estos receptáculos grandes, no delante de las casas sino en las dos extremidades del núcleo, adonde la gente camina; y, con, además, un receptáculo global para todo el núcleo, especialmente para ... pilas eléctricas - éstas, separadas en dos categorías, las pastillas en este orificio, los cilindros en el otro orificio; y, en cuanto a estacionamiento, con un sistema alternado de costado a costado de la calle que no nos atreveríamos a inventar: invierno-primavera, de un lado de la calle, verano-otoño, del otro lado; así lo rezan los carteles.

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Resultado de varios días de profundización y de descascaramiento.

Antes de empezar, una muy grata anotación.

Así como terminamos Portugal, empezamos Andalucía; con una expresión de atención humana para con nosotros: así como terminamos Portugal con los panales de miel, al día siguiente de nuestra llegada aquí un vecino nos obsequió una botella de vino, del bueno, Rioja Reserva 1987, mientras su esposa nos mostraba sus hermosas flores y sus hermosas fotografías de sus hermosas flores.


Las hermosas flores

Y ahora, así como empezamos nuestra estadía en Palos y alrededores con esa botella de vino Reserva, estamos terminando nuestra estadía con una bonanza de ... doce kilogramos de frutillas obsequiadas por un vecino sobre estos últimos tres días; lo que, aquí, se llama fresones, o sea mega-frutillas, más lógicamente, mega-fresas. La diferencia entre el vino y las frutillas es que el vino lo guardamos para una oportunidad digna del vino, mientras que las frutillas las estamos comiendo en pánico, y Božka hizo - tuvo que hacer - un poco de dulce de pura frutilla y miel.



Los fresones