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Ahora sí, hacia Andalucía.  Bueno, no "ahora"; mañana.

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Paradita en camino, al borde de la ruta; a quizás 80 metros detrás de nosotros, una finca encaramada en una ladera, en la embriagadora fragancia del descampado. Hace - ¿cuánto? - ni una hora que estamos aquí, y acaba de sorprendernos por atrás una voz dándonos la bienvenida y reforzando la sinceridad de su mensaje con tres grandes pedazos de panales de abejas, rebozantes de miel, directamente de su colmenar - lo que, a más de llenarnos de buen sentir por lo humano del gesto, nos hace acordar de nuestro propio colmenar y nuestros propios panales de miel, antes de la Expedición. Sin duda, no estamos en Vespuccia.  Allá, sería la policía llamada anónimamente.



El panal de miel

Ultimo tirón hacia la frontera. Bueno, no; tenemos que acostumbrarnos a pensar en términos de la nueva Europa occidental: no más frontera administrativa; si bien la frontera de soberanías nacionales, evidentemente, queda. Pero, en este caso particular, aun esta frontera de soberanías podría no haber existido jamás entre Portugal y España, porque Portugal es el fruto de un agradecimiento mal retribuido.

Cuando, en el siglo XII, el rey de Castilla y León peleaba contra los Arabes para echarlos de Iberia, recibió, en el condado de Portucale, la ayuda del conde Enrique de Borgoña. Como agradecimiento, el rey le dio al conde una hija en casamiento y el condado de Portucale como dote. La nueva pareja se portó muy bien con el rey; pero el hijo de la pareja nada quiso saber de gratitud y se autoproclamó rey de Portucale, y empezó a extender su Portucale, con los resultados hoy conocidos - con la ayudita, por qué sorprenderse, de Inglaterra, siempre dispuesta, aquí, como luego con San Martín y otros en América, a hacerle malas jugadas al rey de España.

Así se pasó del condado - ibérico - Portucale al país - no ibérico - Portugal.

Es que, según escuchamos, a algunos Portugueses no les sienta bien la denominación Iberia. Dicen que, ya que, a más de los Iberos, había también los Lusos o Lusitanos, y justamente, donde está Portugal hoy, la península tendría que ser Lusiberia - y no concebido (Lus)(iberia) como entendimos nosotros, sino (Lusi)(beria), cada uno sacrificando un poco.

Va a anochecer. Si bien estamos a pasos de Andalucía - la vemos ya, del otro lado del río - vamos a pernoctar una última vez en Portugal. Frontera administrativa - la más antigua estable en Europa - ya no hay, pero étnica sí, y aun éstas, preferimos cruzarlas de mañana.