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cuero, cosido a máquina en vez de a mano, pintado con brea en vez de grasa de lana; y más pequeñas, estas embarcaciones - quizás para 3 ó 4 personas sin provisiones, en tráfico local, en vez de 17 ó 18 personas con provisiones; pero, en esencia, las mismas embarcaciones, éstas y la de Brendan, adaptables a las convulsiones del océano.


Una de las embarcaciones

De un lugareño, aprendimos que no se debe confundir el nombre de estas embarcaciones iresas "curragh" con el nombre "coracle" de embarcaciones galesas, ambas embarcaciones de construcción idéntica, pero éstas, iresas, de forma alargada y apta para viajes oceánicos, y las galesas, de forma redonda (como escuchamos en Alabama en relación con el Galés Madoc) y aptas sólo para aguas fluviales o lacustres. De todos modos, otro nombre para esos curraghs es naomhogs.

Un auténtico curragh, o naomhog, a la Brendan, estuvo aquí en 1976 - más de l.400 años después de Brendan. Fue cuando un espíritu inquisitivo, de nombre Tim Severin, en compañía de cuatro almas hermanas, sintió la necesidad de seguirle la estela a San Brendan el Navegante, armó un casco de listones de madera atados con tiras de cuero, lo forró con cueros, unidos con costuras de lino y empapados de grasa de lana, y se largó por esta misma grieta hacia la mar abierta, a ver qué pasa.  Su curragh llegó a Terra Nova.

Bien. La aventura duplicó el aspecto mecánico de la travesía de San Brendan, demostró que un curragh, con todo su aparente primitivismo, es capaz de cruzar el Atlántico sin deshacerse, y tuvo un profundo significado conmemorativo; que es lo que, probablemente, fue el propósito del quintunvirato. Pero ¿duplicó esta aventura por completo la aventura de Brendan? ¿duplicó la carga emocional de esta aventura la carga emocional de la aventura de Brendan?

Nunca nos olvidamos de la sorpresa, del asombro, que nos llevamos una vez cuando, después de enterarnos de que alguien había logrado la hazaña de cruzar a nado la gran distancia entre Cuba y la Florida, "por un mar infestado de tiburones" - circunstancia bien trompeteada y además cierta, nos enteramos, de manera mucho más tamizada, de que el fulano lo había hecho ... dentro de una jaula sobresaliendo de un barco que ajustaba su velocidad a la velocidad del nadador; de manera que el héroe nunca había estado al alcance de los terribles tiburones, y nunca estuvo a un kilómetro, diez kilómetros, veinte kilómetros de la costa sino siempre a diez metros de un barco.

Volviendo a nuestros duplicadores de Brendan, ¿tuvieron o no comunicación radiofónica - que Brendan no tuvo; tuvieron o no un barco acompañante - que Brendan no tuvo; tuvieron o no dispositivos de orientación y localización - que Brendan no tuvo; tuvieron o no comida deshidratada para toda la travesía y con amplio margen - que Brendan no tuvo?  Sería interesante saber.

En lo alto del acantilado, un grupo escultórico - un pequeño curragh con vela, todo y toda de metal, con permanente buen viento a juzgar por la forma de la >>>>>>>>