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Costa Rica antes del vencimiento de nuestra visa, así como a Panamá antes de la época de lluvias. Esta vez, no tenemos tales limitaciones, y Copán es parte substancial de este segmento de la Expedición.

Una cosa que ya sabemos, de vez pasada, cuando llegamos desde el otro lado, es que nos aguarda otra barrera inquisitoria. ¡La sexta! A 500 metros de aquí, en el sitio más idiota, a mitad de camino entre las ruinas y el pueblo de hoy - ruinas y pueblo que forman un conjunto indivisible, por contener, el pueblo, el soporte logístico y el museo de las ruinas - o sea con una inquisición por cada paso obligado repetido entre ruinas y pueblo. No, no puede ser. No repetirán la inquisición cada vez.  Hoy, nos vamos a salvar, pernoctando aquí mismo.

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Sí, 15 días de Copán más tarde, nuestro Copán II. Ya está. El gran re-encuentro se efectuó; y no es más una incógnita su resultado.

Podía haber sido una gran desilusión, después de las tantas cosas de todas envergaduras, acumuladas en nuestra experiencia entre la primera y esta, segunda, visita. Podía haber sido un gran descubrimiento, en base a una falta de experiencia nuestra en la primera visita, y una mayor experiencia en la segunda. Ninguna de estas dos posibilidades se dio. Copán conservó todo su cautivante interés, vale decir que, indudablemente, tiene interés fundamental. Y nosotros no encontramos elementos substancialmente nuevos en base a una mayor experiencia nuestra; si bien dimos a ciertos elementos, importancia, o mayor importancia, en base a mayores conocimientos nuestros; y si bien nos reconvencimos de una realidad que, con el correr de los cuatro años y medio, entre nuestra primera visita - a la corrida - de Copán, y nuestra reciente llegada a Quiriguá, se había ido diluyendo en un recuerdo cada vez menos creíble.

Esta realidad - tan extraordinaria que su recuerdo sin respaldo físico se había hecho cada vez más vulnerable a duda - es el carácter extremo-occidental de ciertas de las caras en las estelas. En particular una de las caras parece el retrato de una Coreana que, una vez, conocimos personalmente.

¿Y por qué nuestra confianza en el recuerdo de Copán empezó a revigorizarse ya en Quiriguá, sin esperar Copán?  Por lo asiático en Quiriguá.

Hablando de estelas - ¿destacamos, en nuestra primera visita, lo extraordinario de la proeza escultórica sirviendo de aura, se podría decir, al personaje titular de la estela; aura de tallado tan refinado, meticuloso, complejo, profundo, que parece encaje de piedra, encaje con trans-tallado de verdad se podría decir, por donde se puede pasar una varilla, testigo del orificio?


Se puede ver la varilla