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El consulado vespucciano es - como todos aquellos que vimos hasta ahora, y son bastante - un símbolo de miedo, rodeado por mojones de acero, por rejas altísimas, y con entrada por un pasillo lleno de gente en armas y con detectores de metal.

Ah, sí, al consulado de Vespuccia fuimos a averiguar si ese país, baluarde máximo de la libertad, todavía prohibe a sus habitantes viajar a Cuba por ser Cuba comunista.  No se nos supo informar a ciencia cierta.

CC De lo aprendido en cuanto a las posibilidades de navegación y de aviación, parecería que podremos mandar nuestro vehículo a la Española, isla que nos servirá de símbolo de todas las islas del Caribe; y que, durante su travesía, nosotros podremos, finalmente y por avión, ir a Guyana y Surinam para, luego, re-encontrarnos con nuestro vehículo en Santo Domingo. Todavía falta madurar las cosas.

CC Caracas es otra ciudad enmarcada y condicionada por su topografía serrana, cordillerana se podría decir. Sus escasas áreas llanas se estiran a lo largo de un valle; de ambos lados del valle, los barrios se tuercen como mejor pueden dentro de la topografía; y en los terrenos más escabrosos, más difíciles de acceso, y por lo tanto menos deseables, se agarran las viviendas más humildes - por lo que aquí, como en otras ciudades similares, como Baía de Janeiro, como Bahia-Salvador, y otras, los barrios humildes, en vez de pasar desapercibidos como ocurre en ciudades llanas, se encuentran injustamente expuestos a la vista general.



Una de las vistas desde el dormitorio en Caracas

Al emitir una opinión respecto a Caracas, es fácil cometer el mismo error que respecto a Machu Pijrchu. Se puede fácilmente decir que es una ciudad linda cuando, en realidad, es su entorno de sierras que es lindo. Si se hace caso omiso del ambiente, y se imagina la ciudad de Caracas en una llanura, sería una ciudad moderna, limpia, pero sin riqueza urbanística, o sea una ciudad como las hay tantas, especialmente en América anglosajona.

Otro ingrediente que contribuye a la misma impresión vespuccianoide es la densidad fenomenal de sirenas, como no la hay en ningún país, salvo en Vespuccia. Uno se pregunta, cómo sobrevive Vespuccia sin la maraña de controles policiales que otros países creen necesaria; y cómo sobreviven otros países sin la contaminación de sirenas que Vespuccia cree necesaria.

También, las placas de los automotores son una exacta réplica de las placas vespuccianas: prolijas y con superficie reflectiva.

Agregando a lo susodicho el culto del béisbol, se ve que quien estuvo en Vespuccia no encontrará nada nuevo en Caracas.

Desde nuestro estacionamiento - que, llegamos a apreciar con el correr de los días, tiene la mejor vista disponible de Caracas y alrededores en todo Caracas - podemos apreciar, de noche, el espectáculo de ciertas colinas cubiertas de viviendas que, como en ninguna otra ciudad similar, sugieren pedazos del >>>>>>>>