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Noche de perfecto silencio. Claro, el escaso tráfico diurno se reduce a cero de noche, porque de noche es imposible viajar. Se puede intentar viajar por este camino sólo cuatro meses al año, y, dentro de los cuatro meses, sólo de día.

Hoy, dentro de 40 kilómetros, nos tocará lo peor, de lo cual los camioneros mismos hablan con pavor.

Aunque difícil de creer, los 40 kilómetros están resultando mejorcitos que los kilómetros de ayer. Claro, velocidad entre 20 y 30, pero con menos sacudidas. Empero, no nos dejamos engañar por esta afabilidad traicionera. Pensamos en una sola cosa. ¿Qué nos espera allá? El convoy de trotamundo y trotaAmérica sigue unido en esta aventura. Cuántos kilómetros a recorrer con cuántos esfuerzos, sin saber si no habrá, finalmente, que desandarlos todos, de vuelta a Porto Velho.

Llegados al último posto antes de la pesadilla. Vamos juntando datos cada vez más exactos. La cosa sigue tan terrible como siempre pero se va reduciendo en extensión. Ya no son 80 kilómetros, ni 50, sino 15 kilómetros, a 20 kilómetros de aquí; siendo lo demás solamente muy malo.

Recorriendo estos últimos 20 kilómetros, nos cruzamos, o sea los Alemanes y nosotros, nos cruzamos con un matrimonio suizo en dirección opuesta, mini-trotaAmérica - por selectas partes de América solamente.

De ellos, que reciencito salen de la aventura, aprendimos que, en realidad, los 15 kilómetros no son todos malos-malos, que el gran obstáculo es la sucesión de profundas zanjas erosionadas transversales a la ruta, con bajadas y subidas casi a pique, siendo los trechos entre zanja y zanja solamente muy malos. Ellos, por ejemplo, no lograron pasar por medios propios, tuvieron que esperar, en cada socavón transversal, que los saque un camión; y, en el proceso, abollaron su tanque de nafta a sólo parte de su capacidad; qué agradecidos están que no se les haya perforado. Nosotros, tenemos nuestro tanque de nafta blindado.

Mientras charlábamos, pasaron varios coches de pasajeros; de los medianos; viniendo de Manaos; sin problemas y limpitos. Pero cada uno, se entiende, cargadito en su camión particular fletado. Nos preguntamos cómo llegarán a destino esos cochecitos, con los brincos que pegan, ahí arriba, en sus camiones; los elásticos, la pintura.


Coches: alemán, nosotros, suizo; gente: Alemanes, Suizos, Božka

Con el encuentro de estos Suizos, se nos ocurrió una estadística. Encontramos trotamundo ¿de dónde? de Suiza, de Francia, de Dinamarca, de Polonia, de >>>>>>>>