español english français česky

La pregunta queda, de dónde vino esa gente; porque no es inevitable que haya venido del norte; porque existen indicios y tesis según los cuales parte del poblamiento de la Patagonia vino desde Tierra de los Fuegos.

Nuestros zapatos muestran el daño que causa media hora de caminata por las aristas asesinas de las escorias. Además, no necesitamos ningún certificado médico para saber que nuestros tobillos y nuestras rodillas tienen toda la resistencia, la resiliencia, la flexibilidad, deseables.

Llegándonos hasta un volcán, vimos dos cráteres; uno, en forma de olla áspera, lleno de una laguna color turquesa, y el otro, en forma de cono invertido, con paredes inclinadas de escoria fina; el conjunto, bastante salvaje, y ciertamente mucho más impresionante que el lago en un cráter famoso en Vespuccia como Crater Lake.



Laguna Azul, sí, qué nombre insulso

No se entiende que alguien le haya impuesto a este lago, en su olla áspera, el insulso nombre de Laguna Azul, que no solamente no refleja sino que esconde la realidad.

Vamos descubriendo que no es un derrame sino varios derrames de lava sobre decenas de kilómetros, procediendo no de los dos volcanes que vimos primero sino de varios de los muchos volcanes, ahora dormidos, se entiende, que recortan el horizonte.

La combinación contrastante de colinas y llanuras, y la homogeneidad de la base geológica de las llanuras dan la posibilidad de ver, desde las colinas, con curiosa e ilustrativa nitidez, los límites bien definidos de cada derrame de lava, mostrando claramente cómo las lavas son un material totalmente diferente de los substratos sedimentarios y cómo aquellas se derramaron sobre éstos como un tacho de pintura espesa sobre una mesa.  Muy interesante.

Y ahora, hacia la ciudad de Río Gallegos.

El camino, por desgracia, es pésimo. Algunos caminos destruyen los neumáticos, otros, la suspensión; éste, destruye ambos.

El paisaje es muy sui géneris: una llanura todo alrededor de nosotros, de horizonte a horizonte, con nada más alto cubriéndola que la estepa de siempre - pero llanura, en este caso, como chapa de hornear con pastelitos, con, de distancia en distancia, en todas las direcciones, las masas (en el sentido apropiado de la palabra) de volcanes en su último grado de senilidad.

Un hecho que podemos observar pero no explicar: de este lado de la frontera, hay, indudablemente, basura tirada a ambos lados del camino, y no solamente alguna botella suelta de algún cochino ocasional sino bolsas enteras de basura; del lado chileno, no había nada; sin embargo, la gente que pasa por este camino es, a la fuerza, la misma gente que pasa por el mismo camino en Chile.  ¿Entonces?