español english français česky

pequeña visión del mundo de los escaladores de alta montaña. Y nos preguntamos por qué lo hacen. A primera vista, parece ser la misma locura, aquella del andinista luchando con su escalada, y aquella del músico puliendo su técnica; pero, en este último caso, se ve un resultado estético, mientras que, en la escalada, no vemos la razón del esfuerzo, a no ser pura y simple vanidad, salvo que haya algún propósito externo a la escalada propia.



Volviendo a La Paz, y viendo la ciudad desde arriba

Ahora, con la mínima tardanza necesaria para prepararnos - o sea el día de mañana - pasado mañana, estaremos viajando, por fin, hacia Chile o Argentina.

. .
*

Hoy, como parte de los preparativos, pondremos al día unas anotaciones sueltas acumuladas durante la espera del buen tiempo.

*  Milagro en La Paz. Por una de esas casualidades, encontramos brochitas para limpiar lentes fotográficos, remanente de los buenos tiempos aquellos cuando se podía importar cosas. Muy baratas, seguramente un precio viejo no actualizado.  Compramos dos.

* En el Brasil, después de varios años de inordinaria sequía, esta temporada de lluvias se presenta más rabiosa que lo habitual, con medio millón de personas damnificadas de una manera u otra por las recientes lluvias y las consecuentes inundaciones. A ver si, ahora, se viene una racha de años inordinariamente lluviosos en el habitualmente ya muy lluvioso Brasil. Justo para nuestro paso por ese país.

* Ahora se rumorea, mejor dicho se acusa, que aquellas toneladas de cocaína eran toneladas de harina en un vulgar truco de politiquería, para glorificar una supuesta eficiencia del presente gobierno justo antes de las elecciones por celebrarse - lo que explicaría por qué las autoridades hablaban de deshacerse de la cosa entregándola a una organización internacional de la salud.

* Llegamos a la conclusión de que los Bolivianos son los Franceses de América del Sur.

  Resulta que tuvimos otras varias confrontaciones - en cada caso provocadas por la falta de inteligencia o de simple respeto del prójimo - en defensa legítima de la pintura de nuestro coche, y otros semejantes derechos callejeros. Salvo en un caso, cuando el individuo muy cortésmente corrigió la situación por él creada, en todos los demás casos, el agresor, en vez de ofrecer disculpas aunque fuesen nominales, explotó en rabia; que mucho ojo, que él (o ella) era Boliviano(a), que nosotros, como extranjeros teníamos que andar con mucho cuidadito, y que ¿por qué no nos íbamos a nuestro país?