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pantalones, más que a pantalones se parecen a aquellas polleras amplias cosidas en el medio, utilizadas, a veces, por las damas para deportes, sin recurrir a pantalones simples. Pero los sombreros, si bien son una copia de cascos, son decorados de tal manera que, para quien no sabe, sugieren evidentemente un tocado femenino, de manera que, con los sombreros y las casi-faldas, el que no sabe tomaría los hombres por mujeres.

Compramos un tal sombrero, directamente, con su mugre, de la cabeza de un Tarabuqueño; cuando se lo sacó, vimos que su cabellera estaba profusamente trenzada; una curiosa combinación de elementos que, habitualmente, se considerarían femeninos, pero que, en Tarabuco, evidentemente, se consideran bien varoniles.


Sí, casi como un casco de guerra

Es demasiado tarde para echar a andar ahora hacia Potosí. Vamos a pasar la noche aquí, en la explanada de la Recoleta.

Es justamente el sitio mismo donde fue fundada esta ciudad por orden del gobernador del Perú, Francisco Pizarro, en 1538, naturalmente no bajo el nombre de Sucre, ya que el general Sucre ni siquiera había nacido entonces para ayudar a Bolívar a echar a los propios Españoles, sino bajo el nombre de La Plata. Las fechas de fundaciones generalmente no nos interesan sobremanera, pero, en este caso, es curioso ver, desde un mismo sitio, la placa conmemorativa de la fecha de la fundación y la pequeñez no sobrepasada por la ciudad en cuatro siglos y medio, en un ejemplo notable de lentitud de desarrollo si no de statu quo perpetuo.

Recién, antes de acostarnos, estábamos explorando las ondas radiofónicas en busca de algo interesante; inesperadamente, nos topamos con una noticia más bien extensa referente a dos locos que están recorriendo todo el continente americano; parece que ya hace dos años y cinco meses que lo están haciendo; parece que todavía les falta un año y medio o quizás más; parece que anduvieron por el tapón del Darién con los indígenas, y en Groenlandia con los Esquimales. Hay que ser loco para meterse en semejante viaje y aguantarse fríos de 30 ó 40 ó 50 grados bajo cero, y ¿para qué? - para estudiar un poco de industria por aquí, un poco de arqueología por allá, y algo de historia o de meteorología; en fin, cada loco con su tema.

Nos habíamos olvidado por completo de que, en la Plaza de Armas de Sucre, nos vinieron a entrevistar, de una radiodifusora de esta ciudad y de un diario de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.

A dormir ahora.  Mañana, hay que seguir hacia Potosí.

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Hoy, el día empezó con un milagro: en el peladero, a la salida de Sucre en dirección a Potosí, de voluntad propia y sin una palabra de argumento, nos >>>>>>>>