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En esta inmensidad sin sonrisa, recién vimos el curioso detalle de unos médanos de color gris ceniza, sentados, como medialunas en bandejas, en la superficie color salmón de la llanura.

Vamos a pernoctar en un empalme de dos carreteras tan crucial que hay aquí dos puestos; uno, de la guardia civil, y otro, de la policía de investigaciones; a cuarenta kilómetros de Arequipa.

Mañana, estaremos, pues, en la segunda ciudad del Perú por tamaño después de Lima, y la segunda ciudad del Perú en carácter colonial después de Cuzco; así, por lo menos, se dice.

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Parece que, otra vez, pernoctamos en un hiato entre dos panoramas diferentes. Esta mañana, nos estamos acercando a Arequipa por lo que se podría describir como un campo de batalla a muerte entre, por una parte, el desierto y, por otra parte, campitos y chacras, varios y varias, en una topografía de planicies cortadas por cañones muy anchos.

Desde una de las vueltas de la carretera, aparecieron sin previo aviso, en la lejanía, por una parte, un imponente cerro que no puede ser otra cosa que un volcán, un volcán que no puede ser otro que el famoso Misti, y por otra parte, otras muy altas cumbres, éstas, con salpicado de nieve.

Estamos "Detrás de la Aguja" (del Misti, se entiende) - que es lo que se dice que Arequipa significa.

Parados en la Plaza de Armas. Por lo que vimos en el recorrido de las calles para alcanzarla y por lo que estamos observando en este mismo momento aquí, no es éste un lugar para dejar el coche solo ni un instante.



La televisión pública en la plaza ... con candado

Desde aquí, se puede divisar la iglesia de la Compañía de Jesús, en una esquina lindante con la plaza, y la Catedral, ocupando todo un costado de la plaza. No habrá otro remedio que ir a visitarlas por separado mientras el otro cuida el coche.

Primero fue Karel. Cuando regresó, Božka le dijo que ya le habían querido hacer el cuento de la llanta, pero, esta vez, no desinflada sino con una piedra incrustada. Después, fue Božka. Doble tiempo necesario, y sin el interés de intercambiar opiniones en el acto; pero si a los ladrones les valió la pena recurrir a engaño, para tentar a Božka a bajar del coche cuando estaba en el coche, para robar algo ¿qué hubiese pasado si hubiésemos dejado el coche solo?

En cuanto a la iglesia de la Compañía, su frente es un buen ejemplo del estilo andino mestizo; su interior, por nada llama la atención salvo el grosor de los >>>>>>>>