español english français česky

Esta mañana, vemos que los chanchos no son los únicos animales que se pasean en una correa con sus dueños; también vimos vacas y cabras tomando su paseo matutino al paso pausado de los lugareños.

Por lo que vemos desde donde estamos, la carretera va a seguir trepando las abruptas laderas de la Cordillera; vemos grandes camiones, como hormigas, mejor dicho vemos hormigas que sabemos que son grandes camiones, moviéndose pausadamente allí muy arriba de nosotros. Así que, otra vez, por las sinuosidades del camino y por la dificultad presentada por la gran cantidad de camiones grandes, no habrá manera de hacer anotaciones mientras viajemos.

El pueblo de San Gil parece haber marcado el final de las grandiosas perspectivas de ayer; la topografía, por supuesto, sigue muy montañosa, pero se volvió, si se puede decir, un poco más civilizada.

Desde ayer, estamos viendo casos, bastante numerosos como para conformar una costumbre, de las consabidas devociones religiosas a lo largo de la carretera, pero aquí, adornadas de ... focos delanteros de automotores; vimos casos donde había solamente cuatro o cinco focos, pero también casos donde los focos se acumulaban en una cantidad ciertamente mayor al centenar. Es curioso: ¿cómo llegan a tomar raíz estas costumbres regionales? - y ¿por qué se extienden de un punto a otros puntos y no se propagan más allá? - y ¿qué símbolo puede haber en algo tan irreligioso como un foco delantero de automotor? - y ¿de dónde salen tantos focos en comarcas con tan pocos automotores?



Capillita con faroles de coches, al borde de la ruta, cerca de Moniquirá

Ayer, vimos nuestro primer caso, y esta mañana, vimos otro caso, de una mujer con sombrero de hombre; de esta costumbre habrá mucho más, en Bolivia ciertamente.

Esta mañana también, visitamos una fábrica con todo el poderío de la integración industrial vertical bajo el control de un mismo dueño.

Vimos hojas de sisal, materia prima de la industria; una máquina, para deshacer el sisal en fibras; otra máquina, para hilar las fibras; y un telar, para tejer el hilado en un tejido apto para bolsas para papas, maíz y otros productos; - todo ello, alrededor, y dentro, de las cuatro paredes de una choza, y supervisado y manejado por cada uno y todos los miembros de una familia bien pobre, humilde y amable.

Reciencito, pasamos por la ciudad de Socorro. Por fuera, no tiene el más mínimo atractivo. Pero, por dentro, tiene una historia que se merece ser conocida.

Dos mujeres que hicieron Historia. Dos mujeres de coraje y determinación.

•) Una, Manuela Boltrán, encabezó una rebelión económica de los campesinos; >>>>>>>>